Guía de Afecciones

Cáncer de Piel del Párpado

El cáncer de piel puede afectar a la piel del párpado o a la zona contigua del rostro. Los cánceres de piel palpebrales pueden aparecer en cualquier punto del borde de los párpados, en los ángulos del ojo, en la piel de las cejas o en zonas próximas de la cara. Por lo general se presentan como elevaciones o nódulos indoloros.

En ocasiones, las pestañas aparecen deformadas o ausentes. Puede haber ulceraciones en la zona afectada, junto con sangrado, costras o alteración de la estructura normal de la piel. Estos hallazgos deben valorarse y pueden requerir una biopsia para confirmar el diagnóstico de cáncer de piel.

Causas

Causas del Cáncer de Piel

La exposición excesiva al sol es, con diferencia, el factor más importante asociado a los cánceres de piel de la cara, los párpados y los brazos. Las personas de piel clara desarrollan cánceres de piel con mucha más frecuencia que las de piel oscura. El cáncer de piel también puede ser hereditario.

Tipos

Tipos de Cáncer de Piel

Los tipos más frecuentes de cáncer de piel son el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular. Ambos crecen localmente y rara vez se diseminan (metastatizan) a partes distantes del organismo. Sin embargo, con el tiempo, si no se extirpan por completo, ambos acaban invadiendo las estructuras vecinas. Conviene saber que los carcinomas basocelulares y espinocelulares son de crecimiento relativamente lento: cuando se detectan pronto y se tratan de forma rápida y adecuada, hay más probabilidades de extirpar el tumor por completo y de reducir al mínimo la cantidad de tejido afectado.

El carcinoma de glándulas sebáceas y el melanoma maligno son formas más graves de cáncer de piel, porque pueden diseminarse (metastatizar) a otras partes del organismo. Estos tipos de cáncer de piel requieren un tratamiento rápido y agresivo por el riesgo de diseminación precoz.

Tratamiento

Cómo Tratamos el Cáncer de Piel del Párpado

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Extirpación Completa

El tratamiento del cáncer de piel palpebral se rige por dos principios fundamentales: la extirpación completa y la reconstrucción. Extirpar el tumor en su totalidad es esencial para reducir al mínimo la posibilidad de recidiva, que resulta aún más difícil de tratar. El cirujano puede extirpar el tumor y pedir a un patólogo que examine los márgenes del tejido («biopsia por congelación») para asegurarse de que se ha eliminado por completo. Otra opción es que un cirujano dermatólogo extirpe el tumor mediante una técnica especial («técnica de Mohs») que garantiza su eliminación total.

02
Reconstrucción

Una vez extirpado el tumor por completo, suele ser necesaria una cirugía reconstructiva. En ocasiones, la herida puede cicatrizar por sí sola mediante un proceso llamado «granulación». Lo más habitual, sin embargo, es recurrir a la cirugía reconstructiva para crear un nuevo párpado o reparar el defecto. Existen numerosas técnicas excelentes para reconstruir prácticamente cualquier defecto quirúrgico, adaptadas al que quede tras la extirpación del tumor. Sea cual sea la técnica, los objetivos son siempre los mismos: reconstruir el párpado de modo que funcione correctamente, proteja el ojo, preserve la visión y tenga un aspecto estético satisfactorio.

Cualquier tratamiento del cáncer de piel palpebral deja cicatriz; siempre se procura reducirla al mínimo y obtener el mejor resultado estético posible. Tras la cirugía, la cicatrización puede tardar de seis meses a un año. Una vez cerrada la herida, es necesario el seguimiento con su médico para asegurarse de que el cáncer de piel no reaparece.

Atención Oculoplástica

Los cánceres de piel del párpado los tratan habitualmente cirujanos oculoplásticos como el Dr. Hsu, especializados en las afecciones de los párpados y del sistema lagrimal, de la órbita (la cavidad ósea que rodea el ojo) y de las estructuras faciales adyacentes.