Guía de Afecciones

Entropión y Ectropión

Párpado Vuelto Hacia Dentro o Hacia Fuera

Entropión es el término médico que describe el giro hacia dentro del párpado inferior y de las pestañas, en dirección al ojo. Ectropión es el término médico que describe la caída y el giro hacia fuera del párpado inferior y de las pestañas. Ambas afecciones pueden provocar irritación, lagrimeo y daños en la superficie ocular si no se tratan.

Párpado Vuelto Hacia Dentro

Entropión

La mala posición del párpado hace que su piel y las pestañas rocen contra la córnea (la parte anterior del ojo) y la conjuntiva (la membrana mucosa que protege el ojo). Ese roce puede provocar irritación, lagrimeo, daños en la superficie ocular, infección y pérdida de visión.

La mayoría de los casos de entropión se deben a la relajación de los tejidos del párpado por efecto del envejecimiento. Algunos son consecuencia de cicatrices en la cara interna del párpado causadas por quemaduras químicas o térmicas, por enfermedades inflamatorias como el penfigoide ocular o por reacciones alérgicas. En casos poco frecuentes, el entropión puede estar presente desde el nacimiento.

El entropión debe repararse quirúrgicamente antes de que el roce dañe la córnea y provoque infección y cicatrices. Antes de la intervención, el ojo puede protegerse tirando del párpado inferior hacia fuera con esparadrapo y aplicando colirios y pomada lubricantes. En los casos leves pueden colocarse suturas en el párpado inferior para devolverlo a su posición; este procedimiento puede realizarse en la propia consulta. La cirugía para reparar un entropión más grave se realiza normalmente bajo anestesia y de forma ambulatoria; en la mayoría de los casos, su médico tensará el párpado y sus inserciones. Los cuidados posoperatorios incluyen aplicar una pomada antibiótica durante alrededor de una semana. Una vez cicatricen los párpados, el ojo estará más cómodo y el riesgo de cicatrices corneales, infección y pérdida de visión disminuirá notablemente.

Párpado Vuelto Hacia Fuera

Ectropión

El borde del párpado y las pestañas se evierten (giran hacia fuera). Dado que la cara posterior del párpado necesita estar constantemente lubricada por la lágrima de la superficie del ojo, y que el párpado vuelto hacia fuera no está en contacto con el globo ocular, esa cara posterior se reseca e irrita. A menudo adquiere un color rojo intenso y deja de proteger la parte inferior del globo ocular, incluida la córnea. Además, la lágrima drena por el borde del párpado inferior, cerca de la nariz, hacia el conducto lagrimal; cuando ese borde está vuelto hacia fuera, el drenaje correcto de la lágrima se ve alterado. Por todo ello, el ectropión puede causar sequedad y daño corneal, irritación y lagrimeo excesivo.

La mayoría de los casos de ectropión se deben a la laxitud de los tejidos palpebrales por efecto del envejecimiento. Algunos son consecuencia de cicatrices en la piel del párpado provocadas por quemaduras químicas o térmicas, traumatismos, cánceres de piel o cirugías palpebrales previas.

El ectropión debe repararse quirúrgicamente antes de que el daño corneal derive en infección y cicatrices. Antes de la intervención, el ojo puede protegerse elevando el párpado inferior con esparadrapo y aplicando colirios y pomada lubricantes. La cirugía de reparación se realiza normalmente bajo anestesia local y de forma ambulatoria. En la mayoría de los casos, su médico tensará el párpado y sus inserciones. Los cuidados posoperatorios son similares a los de la reparación del entropión, con una pomada antibiótica. El objetivo de la cirugía es devolver el confort al ojo y prevenir el daño corneal, la infección y una posible pérdida de visión.

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